La conocida como M-70, una futura gran circunvalación exterior de Madrid, vuelve a escena como una de las infraestructuras más ambiciosas para mejorar la movilidad en el centro de España. El objetivo es claro: reducir el tráfico en la Comunidad de Madrid evitando que los desplazamientos entre regiones tengan que atravesar la capital.
El impulso reciente del proyecto está ligado a una inversión de 240 millones de euros en el enlace de la autovía A-40 entre Toledo y Ocaña, considerada una pieza fundamental para que esta red periférica pueda desarrollarse.
Un anillo para rodear Madrid sin entrar en la ciudad
La M-70 se plantea como una gran circunvalación exterior, situada a varios kilómetros de Madrid, que permitiría conectar todas las autovías radiales (de la A-1 a la A-6) sin necesidad de atravesar el área metropolitana.
El diseño contempla una especie de estructura poligonal de alta capacidad y uso gratuito, pensada para canalizar el tráfico de largo recorrido y facilitar los desplazamientos entre provincias.
Este trazado enlazaría puntos estratégicos como Ávila, Segovia, Guadalajara, Tarancón, Ocaña, Toledo o Maqueda, configurando un corredor clave para la logística y el transporte en el centro peninsular.

Infraestructuras existentes y tramos pendientes
El desarrollo de la M-70 no parte de cero. El proyecto se apoyaría en vías ya construidas, como la A-40 o las autopistas AP-51 y AP-61, además de otros tramos aún pendientes, como la futura conexión entre Guadalajara y Cuenca.
En este esquema, la A-40 se perfila como el eje principal, llamada a unir territorios desde Ávila hasta el este peninsular, bordeando Madrid por el sur.
Obstáculos aún por resolver
Pese al renovado interés institucional, la M-70 todavía se enfrenta a importantes retos técnicos y de planificación. Los principales problemas se concentran en los tramos del norte, donde es necesario completar conexiones clave sin invadir el territorio madrileño.
En concreto, siguen pendientes enlaces estratégicos entre Maqueda y Ávila, así como entre Guadalajara, Tarancón y Segovia, imprescindibles para cerrar el anillo.
Con todo, la reactivación del proyecto vuelve a situar sobre la mesa una infraestructura llamada a transformar la movilidad en torno a Madrid y a mejorar la conexión entre comunidades autónomas sin saturar la capital.



