En Alcorcón, el chocolate tiene historia. Desde 1875, la familia Maykhel lleva creando chocolate artesanal de máxima pureza. Hoy es Alberto, farmacéutico de formación, quien continúa el legado familiar con un firme compromiso: ofrecer chocolate natural, sin manteca añadida y con el sabor más auténtico.
La elaboración comienza con la selección rigurosa de granos de cacao procedentes de Ecuador, Venezuela y Sabanitas (Panamá), descartando aquellos que no presentan una buena fermentación. A partir de ahí, se obtiene una pasta de cacao al 100%, sin azúcar añadido.
Para sus tabletas más puras, como la de 92% de cacao, apenas se añade azúcar: 1 gramo por onza. “No añadimos manteca. Muy pocos fabricantes lo hacen”, señala Alberto con orgullo, resaltando su enfoque artesanal y saludable.
Una de las claves del proceso es el atemperado, una técnica compleja que asegura el brillo y el crujido perfecto del chocolate. En su taller, almacenan más de 100 kilos de producto listo para distintas elaboraciones.
Entre sus propuestas más originales está la tableta al 76% con violeta de Madrid, que incorpora caramelos triturados típicos de la capital. También elaboran sabores como fresa, frambuesa o café, todos hechos a mano y con materias primas seleccionadas.
Con más de un siglo de historia y una apuesta constante por la calidad y la innovación, Maykhel se consolida como un emblema del chocolate madrileño, donde la tradición y el buen hacer siguen dando forma a cada tableta.



