El Gobierno regional inicia los trámites para declarar ambos elementos Bien de Interés Cultural (BIC), con el objetivo de preservar dos pilares de la identidad madrileña: la zarzuela y el cocido madrileño.
La Comunidad de Madrid ha comenzado el proceso para que la zarzuela y el cocido madrileño sean reconocidos como Bienes de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial. La iniciativa busca garantizar su conservación, promover su difusión y revitalizar su presencia entre las nuevas generaciones.
El anuncio será realizado por la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, durante su comparecencia en la Asamblea de Madrid para hacer balance de legislatura.
Cocido madrileño, herencia gastronómica
El cocido madrileño, con más de 150 años de historia, ha evolucionado de plato humilde a símbolo de identidad culinaria y convivencia familiar. Presente tanto en hogares como en la carta de restaurantes emblemáticos, sigue siendo una tradición muy viva en la región.
En marzo, la Comunidad ya había encargado un informe técnico para evaluar su declaración como BIC. Además, el grupo de investigación Etnografía y Patrimonio Inmaterial lanzó una encuesta para recoger hábitos de preparación y consumo del cocido entre la ciudadanía, aportando una valiosa documentación sobre sus variantes locales y costumbres asociadas.
La zarzuela, alma lírica de Madrid
Género nacido en Madrid, la zarzuela ha reflejado con música, humor y emoción la vida cotidiana desde el siglo XIX. Obras icónicas como La verbena de la Paloma, El barberillo de Lavapiés, Luisa Fernanda o La Revoltosa forman parte del imaginario colectivo y siguen vigentes en teatros y ciclos culturales.
Con más de 10.000 títulos catalogados y una amplia proyección en Hispanoamérica, la zarzuela representa un testimonio vivo del patrimonio escénico y musical español.
Más protección para el mural de César Manrique
Dentro de esta estrategia de conservación, el Ejecutivo madrileño también ha anunciado la protección del mural cerámico de César Manrique, ubicado en el Distrito Centro, mediante su declaración como Bien de Interés Patrimonial (BIP). La obra representa elementos cotidianos como un botijo, una hormigonera y trabajadores de la construcción.
Este conjunto de acciones se enmarca en una política que ha permitido en los últimos dos años la declaración de 19 nuevos BIC y 5 BIP. Entre ellos destacan la casa de Vicente Aleixandre y los trámites para proteger la antigua fábrica de cervezas El Águila y la de lozas de Valdemorillo, hoy reconvertidas en centros culturales.



