El Ayuntamiento de Galapagar ha puesto en marcha una nueva campaña de vigilancia y concienciación destinada a combatir uno de los principales problemas de limpieza urbana: la no recogida de excrementos caninos. La iniciativa incorpora drones de control, policías de paisano y cámaras de videovigilancia, con el objetivo de reforzar el cumplimiento de la ordenanza municipal y mejorar el estado de calles, parques y zonas verdes.
Desde el Consistorio explican que se trata de una actuación integral basada en tres pilares: concienciar, informar y sancionar. En el ámbito de la sensibilización, se han instalado nuevos paneles informativos en distintos puntos del municipio con mensajes directos que apelan a la responsabilidad de los dueños de mascotas y al respeto por el espacio público.
Paralelamente, el Ayuntamiento está distribuyendo material informativo que recuerda la obligación legal de recoger los excrementos, limpiar los orines y censar correctamente a las mascotas, una medida clave para el control y la convivencia responsable.
El refuerzo más visible llega en el apartado sancionador. Los drones municipales permiten vigilar amplias zonas del casco urbano en tiempo real, detectando conductas incívicas que suelen pasar desapercibidas desde el suelo. Estos dispositivos pueden operar desde distintos puntos del municipio y desplazarse con rapidez por calles, plazas y parques, complementando la labor de la Policía Local y de los agentes de paisano.
Desde el Ayuntamiento subrayan que esta tecnología no sustituye a los agentes, sino que amplía su capacidad de control y respuesta. Las imágenes captadas sirven para identificar infracciones y tramitar sanciones, que en el caso de no recoger las heces pueden superar los 750 euros.
La campaña incluye además un componente educativo. El próximo 23 de febrero, el Centro Municipal La Posada acogerá un taller sobre tenencia responsable de perros, dirigido a familias y propietarios, en el que se abordarán cuestiones como el paseo, la comunicación con el animal y la prevención de conductas problemáticas.
El objetivo final, insisten desde el Consistorio, es claro: mejorar la convivencia, mantener un municipio más limpio y erradicar comportamientos incívicos que generan malestar entre los vecinos.



