La Comunidad de Madrid ha finalizado la restauración del área histórica de cocinas del Palacio del Infante Don Luis, en Boadilla del Monte, dentro del proceso de recuperación integral de este enclave declarado Bien de Interés Cultural desde 1975. La intervención, ejecutada en el ala este del edificio, ha contado con una inversión cercana a los 400.000 euros.
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco Serrano, ha visitado el inmueble para anunciar la conclusión de los trabajos, que han permitido recuperar y consolidar una galería abovedada de doble altura, uno de los espacios más singulares del conjunto. Además de restaurar los acabados interiores, se ha instalado un pavimento inexistente hasta ahora y se han reforzado los muros originales.
La actuación también ha incluido la rehabilitación de carpinterías históricas del siglo XVIII, siguiendo el modelo original, y la reapertura de dos accesos al jardín que habían sido transformados en ventanas. Las estancias anexas a la antigua cocina, conectadas con la escalera principal, han sido acondicionadas para mejorar la coherencia arquitectónica y funcional del palacio.
Durante las obras se han desarrollado estudios arqueológicos que han confirmado la existencia de galerías subterráneas destinadas al abastecimiento y saneamiento del edificio, aportando nueva información sobre su funcionamiento histórico.
Esta intervención se suma a otras ejecutadas en los últimos años, como la restauración del lienzo exterior de la tapia del antiguo convento, la recuperación de la cocina histórica abovedada con su chimenea original, la rehabilitación de las huertas, el estanque y la noria, así como la capilla, el Gallinero, la Casa de Aves y la escalera principal.
El actual Palacio del Infante Don Luis tiene su origen en el antiguo Palacio de las Dos Torres y fue transformado a partir de 1761 por encargo del infante Don Luis de Borbón, hermano de Carlos III, al arquitecto Ventura Rodríguez. Entre 1765 y 1776 se convirtió en un destacado foco de la Corte ilustrada, combinando la sobriedad exterior con interiores de mayor riqueza decorativa, especialmente en la capilla, influida por el barroco romano.
Con esta actuación, Boadilla del Monte da un nuevo paso en la puesta en valor de uno de los conjuntos patrimoniales más relevantes de la región, reforzando su proyección cultural y turística.



