El Real Sitio de Aranjuez ha recuperado para el público una de las colecciones más singulares del patrimonio histórico español: las falúas reales, embarcaciones de recreo utilizadas por la monarquía entre los siglos XVII y XIX. Tras nueve meses de restauración, el museo situado en el interior del Jardín del Príncipe vuelve a abrir sus puertas mostrando las piezas en un estado muy próximo al original.
Estas embarcaciones funcionaban como auténticos salones flotantes de la corte, empleados en paseos, recepciones diplomáticas y festejos en enclaves como el Buen Retiro, la Casa de Campo, La Granja de San Ildefonso y Aranjuez. Decoradas con dorados, sedas y figuras mitológicas, representaban el poder y la estética ceremonial de la monarquía española.

Seis joyas históricas recuperadas
La colección está formada por seis falúas. Destaca la góndola encargada en Nápoles por Carlos II en 1683, considerada la pieza más valiosa del conjunto. También se conservan embarcaciones de los reinados de Carlos IV, Fernando VII, Isabel II y Alfonso XII, algunas utilizadas igualmente en Madrid durante celebraciones reales.
La intervención, con una inversión cercana a 110.000 euros, se desarrolló en dos fases: consolidación estructural y posterior reintegración decorativa. Un equipo de especialistas restauró tallas perdidas, policromías y tejidos originales, devolviendo a las piezas su aspecto histórico.

Primer paso hacia el futuro museo
La recuperación de las falúas constituye el inicio del futuro Museo de Falúas Reales, cuya apertura está prevista para 2028. El proyecto incorporará recursos audiovisuales y permitirá contemplar las embarcaciones en relación con el río Tajo, su contexto natural.
Con esta reapertura, Aranjuez recupera un elemento clave de la vida cortesana española y vuelve a mostrar al público un patrimonio único ligado al ceremonial y al ocio de la monarquía.



