Con la llegada del verano, millones de conductores se lanzan a la carretera para disfrutar de las vacaciones. Sin embargo, el calor extremo no solo afecta al confort dentro del vehículo, sino también a uno de sus elementos más importantes: los neumáticos, responsables de garantizar el agarre, la estabilidad y la capacidad de frenada.
Durante los meses más calurosos, el asfalto puede alcanzar temperaturas muy superiores a las del ambiente, sometiendo a las cubiertas a un esfuerzo constante. Aunque los neumáticos actuales están preparados para soportar estas condiciones, un mantenimiento deficiente puede aumentar el riesgo de averías e incluso provocar un reventón.
¿Cómo afecta el calor a los neumáticos?
Las altas temperaturas modifican el comportamiento del neumático y pueden reducir sus prestaciones si no se encuentra en buen estado.
Uno de los principales efectos es el aumento de la presión interna. El aire del interior se expande con el calor y, si la presión no es la adecuada, puede disminuir la superficie de contacto con el asfalto, afectando al comportamiento del vehículo.
Otro aspecto importante es la pérdida de adherencia. Un neumático desgastado o con una presión incorrecta ofrece menos agarre, especialmente durante frenadas de emergencia o maniobras bruscas.
El calor también acelera el desgaste de la banda de rodadura, especialmente en trayectos largos y a velocidades elevadas. Cuanto mayor es la temperatura de funcionamiento, mayor es el deterioro del caucho.
Además, la combinación de temperaturas extremas, exceso de carga, baja presión o daños previos incrementa considerablemente el riesgo de sufrir un reventón o el desprendimiento de la banda de rodadura.
Cinco consejos para cuidar los neumáticos en verano
Revisa la presión antes de viajar
La presión debe comprobarse al menos una vez al mes y siempre antes de iniciar un viaje largo. Es importante hacerlo con los neumáticos fríos y respetando los valores indicados por el fabricante del vehículo.
Comprueba el estado de las cubiertas
Antes de salir de viaje conviene inspeccionar la banda de rodadura y revisar que no existan cortes, grietas, deformaciones, bultos o signos de envejecimiento que puedan comprometer la seguridad.
Si aparecen vibraciones en el volante, desgaste irregular o el coche tiende a desviarse, lo recomendable es acudir a un taller para realizar un alineado y equilibrado.
Evita cargar el coche más de la cuenta
Un vehículo sobrecargado aumenta el esfuerzo que soportan los neumáticos, incrementa su temperatura de funcionamiento y acelera el desgaste. Además, empeora la frenada y eleva el consumo de combustible.
Modera la velocidad
Circular a velocidades elevadas durante largos periodos aumenta la temperatura de los neumáticos. En los desplazamientos veraniegos resulta aconsejable mantener una conducción suave y evitar, siempre que sea posible, las horas centrales del día.
Siempre que puedas, aparca a la sombra
Estacionar el vehículo protegido del sol no solo ayuda a mantener una temperatura más agradable en el habitáculo, sino que también evita que los neumáticos permanezcan expuestos durante horas a temperaturas extremas.
Un pequeño gesto que puede evitar una avería
Los neumáticos son el único elemento del vehículo que permanece en contacto permanente con la carretera, por lo que su estado influye directamente en la seguridad de todos los ocupantes.
Dedicar unos minutos a revisar la presión, comprobar el desgaste o evitar una sobrecarga excesiva puede marcar la diferencia entre disfrutar de un viaje sin sobresaltos o sufrir una avería en plena carretera. En verano, cuando el calor multiplica las exigencias mecánicas, estas comprobaciones cobran todavía más importancia.



