Pocas imágenes representan tanto a Madrid como la fuente de Cibeles. Desde hace más de 240 años, la diosa ha sido testigo de la evolución de la ciudad, de sus momentos de celebración y también de algunos de los episodios más difíciles de su historia. Hoy vuelve a estar rodeada de andamios para afrontar una nueva restauración, la última de una larga lista de intervenciones que han permitido conservar uno de los monumentos más reconocibles de la capital.
Con un presupuesto superior a 300.000 euros, los trabajos actuales servirán para reparar grietas, eliminar la suciedad acumulada por la contaminación y solucionar pequeños problemas estructurales, con el objetivo de garantizar su conservación durante las próximas décadas.
De abrevadero a icono mundial de Madrid
Aunque hoy resulta imposible imaginar Madrid sin la Cibeles en el centro de su plaza, la fuente no siempre ocupó ese lugar.
Diseñada por Ventura Rodríguez por encargo de Carlos III, fue terminada en 1781 como parte del proyecto de embellecimiento del entonces conocido como Salón del Prado, hoy integrado en el Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
Durante sus primeros años tuvo una función muy distinta a la actual. Además de elemento ornamental, sirvió como abrevadero para animales y punto de abastecimiento de agua para los aguadores de la ciudad.
No fue hasta 1891 cuando la fuente fue trasladada al centro de la plaza, elevada varios metros sobre su pedestal y orientada hacia la Puerta del Sol, configuración que conserva en la actualidad.

La Guerra Civil dejó profundas cicatrices
Uno de los capítulos más duros de su historia llegó durante la Guerra Civil.
Los bombardeos provocaron importantes daños en la escultura. La diosa perdió parte de un brazo y sufrió desperfectos en la nariz, mientras que uno de los leones quedó gravemente afectado por la metralla.
Para protegerla, la fuente permaneció durante buena parte del conflicto completamente cubierta por una estructura de ladrillo y sacos terreros, convirtiéndose en una de las imágenes más simbólicas del Madrid de la guerra.
Tras el conflicto fue restaurada para recuperar su aspecto original.

Las celebraciones también dejaron huella
No solo la guerra puso en peligro la integridad del monumento.
Antes de convertirse en el santuario de las celebraciones del Real Madrid, la fuente también acogió festejos de la selección española y del Atlético de Madrid.
Precisamente una de esas celebraciones terminó con la pérdida de una de las manos de la diosa, arrancada durante las celebraciones por la clasificación de España para los cuartos de final del Mundial de 1994.
La pieza apareció días después en una comisaría madrileña y pudo ser restaurada gracias a una réplica existente.
Años más tarde, en 2002, un nuevo acto vandálico volvió a mutilar la escultura, obligando a fabricar una nueva mano en mármol procedente de la misma cantera utilizada en el siglo XVIII.
Desde entonces, el acceso a la fuente durante las celebraciones deportivas permanece restringido para evitar nuevos daños.

Un monumento restaurado generación tras generación
La actual intervención no es, ni mucho menos, la primera.
A lo largo del siglo XX y XXI la Cibeles ha sido objeto de numerosas restauraciones para reparar los efectos del tiempo, la contaminación y el desgaste provocado por el agua.
En los años sesenta se renovó por completo el sistema hidráulico y se incorporaron nuevos surtidores e iluminación artística.
En 1980 se realizó una limpieza integral que permitió eliminar décadas de contaminación acumulada, además de reparar desperfectos ocasionados por la guerra y construir una réplica en bronce destinada a Ciudad de México.
En 2016 volvió a intervenirse para solucionar filtraciones de agua e impermeabilizar el conjunto escultórico.
Ahora, diez años después, la fuente vuelve a pasar por el taller para garantizar su conservación.
El gran símbolo de Madrid sigue mirando al futuro
La restauración coincide con el quinto aniversario de la declaración del Paisaje de la Luz como Patrimonio Mundial por la Unesco.
Desde entonces, el Ayuntamiento de Madrid ha destinado más de cinco millones de euros a la conservación de esculturas, monumentos y fuentes históricas situadas en este eje monumental.
Mientras los trabajos avanzan, la Cibeles continúa ocupando su lugar en el corazón de Madrid. Ha sobrevivido a guerras, al vandalismo, a la contaminación y a millones de visitantes. Más de dos siglos después de su construcción, sigue siendo mucho más que una fuente: es uno de los grandes símbolos de la capital y una de las imágenes más reconocibles de España.



