La Comunidad de Madrid pondrá en marcha un ambicioso plan de empleo para mayores de 45 años, con una inversión total de 135 millones de euros, con el objetivo de recuperar el potencial profesional de quienes han quedado fuera del mercado laboral pese a su experiencia. Así lo ha anunciado la consejera de Economía, Hacienda y Empleo, Rocío Albert, durante un acto informativo celebrado este martes en Madrid.
El plan estará compuesto por quince medidas específicas, orientadas a reactivar la carrera laboral de este colectivo, incluyendo a deportistas, artistas u otros perfiles con trayectorias intensas y de corta duración, a los que se ofrecerán programas formativos para redefinir su vocación profesional y acceder a nuevas oportunidades con respaldo institucional.
Mentores en sectores de futuro
Entre las principales novedades del programa, destaca la creación de itinerarios para que estos trabajadores senior actúen como mentores en sectores clave como la ciberseguridad, las infraestructuras o la inteligencia artificial. La consejera ha subrayado que la combinación entre juventud y experiencia es fundamental para la competitividad empresarial.
Albert ha defendido que el objetivo es aprovechar “el bagaje y la sabiduría acumulada” de estos profesionales, y ha reafirmado que el pleno empleo sigue siendo la meta del Gobierno regional en su estrategia económica.
Crítica al Gobierno central y llamada a reformas estructurales
Durante su intervención, la titular de Economía ha cargado contra el Ejecutivo central por seguir un modelo “intervencionista y dirigista” que, según ella, no apuesta por el Estado de Derecho ni por la iniciativa individual. Frente a esto, ha contrapuesto el modelo madrileño, basado en la libertad económica y la confianza en el ciudadano.
Ha recordado que el PIB per cápita de Madrid supera ampliamente la media nacional y europea, lo que considera una prueba del éxito de la gestión autonómica.
Albert también ha alertado sobre problemas estructurales de la economía española, como el alto desempleo juvenil, el incremento de la deuda pública —que ya supera el 100 % del PIB— y el escaso crecimiento de la competitividad, que en los últimos diez años ha aumentado solo un 0,4 %, frente al 0,8 % de la media europea.



