El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas cerró 2025 con registros históricos en todas sus magnitudes, consolidándose como uno de los grandes hubs aéreos del continente. A lo largo del año, la infraestructura gestionó 68.179.054 pasajeros, lo que supone un incremento del 3% respecto a 2024, además de 840.331 toneladas de carga aérea (+9,6%) y 430.616 operaciones, un 2,5% más que el ejercicio anterior.
Del total de movimientos, 429.681 correspondieron a vuelos comerciales, confirmando el peso del tráfico regular. En este ámbito, el tráfico internacional volvió a ser el motor del crecimiento, con 303.232 operaciones, un 5,2% más, mientras que los vuelos nacionales descendieron un 3,5%, hasta las 126.449 operaciones.
En el ámbito logístico, Madrid-Barajas reafirmó su posición estratégica al concentrar más del 61% de toda la carga aérea gestionada en la red de Aena en España, un dato que lo sitúa como referente nacional en transporte de mercancías por vía aérea.
Diciembre también marca máximos
El último mes del año confirmó la tendencia positiva. Diciembre registró cifras récord tanto en pasajeros como en carga, superando todos los registros previos para ese mes. En concreto, el aeropuerto contabilizó 5.636.640 pasajeros, un 3,2% más que en diciembre de 2024, de los cuales más de 4,3 millones viajaron en vuelos internacionales, con un crecimiento del 7,1%.
Las operaciones de aeronaves alcanzaron en diciembre los 36.644 movimientos (+3,1%), mientras que la carga aérea volvió a crecer con 76.448 toneladas, lo que supone un aumento del 8,9% interanual.
Crecimiento sostenido y nuevos retos
En el conjunto del Grupo Aena, que gestiona 46 aeropuertos y dos helipuertos en España, además de Londres-Luton y 17 aeropuertos en Brasil, el ejercicio 2025 también se cerró con cifras históricas: 384,8 millones de pasajeros, un 4,2% más que en 2024.
Ante este crecimiento continuado, Aena trabaja ya en el diseño de nuevos planes de inversión y ampliación para garantizar la capacidad futura de las infraestructuras. Los sucesivos récords registrados en Madrid-Barajas anticipan una mayor presión sobre el aeropuerto y refuerzan la necesidad de adaptar sus instalaciones a la demanda prevista en los próximos años.



